Presupuesto
Presupuesto 2027: guía práctica para empresas en Colombia
10 de agosto de 2026 · Capitalia · 16 min de lectura
Presupuesto
Agosto de 2026 abre la temporada de presupuestos con algo que no teníamos hace doce meses: visibilidad. La elección presidencial se resolvió, el nuevo gobierno se posesionó el 7 de agosto con un mensaje explícito de ajuste fiscal y de respeto a la autonomía del Banco de la República, el calendario de costos laborales quedó escrito en la ley con fechas exactas, y el mercado ya tiene consenso sobre la senda de tasas e inflación para 2027. Por primera vez en varios ciclos, el presupuesto se construye contra un calendario, no contra la niebla.
Eso no significa que 2027 sea un año fácil de proyectar. Significa que los supuestos se pueden fijar con datos y no con corazonadas. Esta guía recorre los seis frentes que definirán su presupuesto, con las cifras disponibles a hoy y, sobre todo, con las decisiones que cada cifra implica.
Esta es la guía general. También publicamos la versión aplicada a dos industrias, con los benchmarks de sus estados financieros oficiales: presupuesto 2027 para Alimentos y Bebidas y presupuesto 2027 para Químicos y derivados.
1. Crecimiento: la economía modera, pero usted factura en pesos nominales
El PIB creció 2,2% en el primer trimestre de 2026 según el DANE, y el equipo técnico del Banco de la República proyecta 2,5% para el año completo, con un pico transitorio cercano al 3,2% en el segundo trimestre explicado por el gasto electoral y el Mundial de fútbol. Para 2027 el mensaje oficial es de moderación: el Banco habla de una “marcha más lenta” y las casas de análisis se mueven en un rango amplio, desde el 1,8% de BBVA Research hasta cifras cercanas al 2,8%.
La primera decisión de presupuesto sale de una aritmética simple que se olvida con frecuencia: usted no vende PIB real, vende pesos nominales. Con un crecimiento real de 2%–2,5% y un deflactor de precios que seguirá entre 5% y 6% buena parte de 2027, la economía nominal crece alrededor de 8%. Ese es el punto de partida honesto para la línea de ingresos: un presupuesto que crece 8% nominal está, en realidad, empatando con la economía. Todo lo que supere ese número es ganancia real de participación y debe tener nombre propio en el presupuesto: qué producto, qué canal, qué cliente, qué precio.
La segunda decisión es sectorial. El agregado esconde dispersiones enormes: en el primer trimestre, comercio (+2,9%), manufactura (+2,9%) y actividades financieras (+2,8%) crecieron con solidez, mientras construcción cayó 5,4% y el agro 1,4%. Su beta es la de su sector y la de sus clientes, no la del país. Y hay un bolsillo de demanda con fecha de vencimiento que vale la pena mapear: 2027 es el cuarto y último año de alcaldes y gobernadores, la fase de ejecución más intensa del ciclo subnacional. Si su empresa vende a la cadena de obras públicas, dotación o servicios regionales, ese pico de ejecución es un supuesto de ingresos legítimo — que se apaga en diciembre de 2027.
2. Demanda: el consumidor llega a 2027 con plata en el bolsillo
El diagnóstico del Banco de la República en su Informe de Política Monetaria de julio es inusualmente claro: el gasto de los hogares y del sector público está por encima de lo que la economía puede sostener sin presiones inflacionarias. Para el banco central eso es un problema; para un equipo comercial es una constatación: la demanda está.
Los soportes son verificables. El desempleo se ubicó en 8% en junio, el más bajo para ese mes en casi una década. El salario mínimo subió 23,7% en 2026, hasta $1.750.905 más un auxilio de transporte de $249.095, lo que inyectó capacidad de compra masiva en la base de la pirámide. Y el Índice de Seguimiento a la Economía creció 4,1% anual en mayo, jalonado por servicios. Consumo masivo, comercio, alimentación fuera del hogar, entretenimiento y servicios a hogares tienen viento de cola comprobable.
Dos matices convierten este diagnóstico en presupuesto. Primero, la elasticidad no es uniforme: las categorías sensibles a tasa de interés (durables financiados, vivienda) siguen débiles — la construcción cayendo 5,4% lo confirma — así que el mix importa tanto como el total. Segundo, y más importante: audite hoy sus cláusulas de indexación. El 2026 enseñó, de forma brutal, la diferencia entre un contrato indexado a IPC (que ajustó ~5,1%) y uno indexado a salario mínimo (que ajustó 23,7%). Vigilancia, aseo, logística, arriendos y tarifas atadas al SMLV se encarecieron cuatro veces más que las atadas a inflación. Antes de proyectar 2027, haga el inventario de qué ingresos y qué costos suben con cada índice, y renegocie lo que pueda hacia IPC. Para los ajustes de precio propios, el IPC de diciembre de 2026 — que los analistas encuestados por el Emisor ubican en torno a 6,6% — será la referencia de indexación de casi todos los contratos que arrancan en enero.
3. Costos: tres frentes con reglas distintas
3.1 Mano de obra: casi todo el 2027 ya está escrito
Este es el frente donde Colombia ofrece algo raro en presupuestación: certeza legal con fechas. El presupuesto 2027 arrastra el efecto de año completo de tres cambios que entraron en vigencia en 2026: el salario mínimo de $1.750.905 (+23,7%), la jornada nocturna con recargo del 35% desde las 7:00 p.m. (vigente desde diciembre de 2025) y la jornada máxima de 42 horas semanales, que rige desde el 15 de julio de 2026 como último escalón de la Ley 2101 de 2021. Recuerde el efecto mecánico de la jornada: el salario no baja, pero la hora ordinaria sube al dividirse el mismo sueldo entre menos horas — y sobre esa hora más cara se calculan extras y recargos.
A eso se suma el único escalón que falta de la reforma laboral (Ley 2466 de 2025): el recargo por trabajo en domingos y festivos, hoy en 90%, pasa a 100% el 1 de julio de 2027. Si su operación abre domingos — retail, restaurantes, plantas de proceso continuo, logística — el presupuesto del segundo semestre de 2027 debe costearse con el 100% desde ya. Como referencia de magnitud: el costo total de nómina de un trabajador de salario mínimo (salario, auxilio, prestaciones y seguridad social) ya ronda los $2,86 millones mensuales en 2026.
La incógnita que queda es el salario mínimo de 2027, que se negociará en diciembre bajo el nuevo gobierno. Aquí la recomendación no es adivinar sino construir escenarios explícitos — y dejarlos rotulados como escenarios, no como pronóstico. Un escenario técnico, con la fórmula tradicional de inflación causada más productividad, apunta a un ajuste en el rango de 7,5%–9% (IPC esperado de diciembre ~6,5% más 1–2 puntos). Un escenario de estrés de dos dígitos (11%–12%) protege el presupuesto contra sorpresas, después de un año en que el ajuste fue 23,7%. La sensibilidad se calcula en dos minutos: porcentaje de su nómina que devenga hasta 2 SMLV, multiplicado por los puntos de diferencia entre escenarios. Vale la pena además dejar una nota de seguimiento jurídico: el decreto del mínimo de 2026 está demandado ante el Consejo de Estado y rige hoy mediante un decreto transitorio (0159 de 2026); no es base para presupuestar distinto, pero sí para monitorear.
El giro positivo de todo esto es real: cuando el costo laboral acumula un alza superior al 30% en dos años y el calendario futuro es conocido, los casos de negocio de productividad son bastante más fáciles de defender que hace dos años. Los paybacks de automatización se acortaron, el rediseño de turnos (sacar mantenimientos y procesos diferibles de noches y domingos) merece prioridad en la agenda, y medir el costo real por hora — con la jornada mensual ya en 182 horas — deja de ser un ejercicio académico para volverse la base del costeo. Cuánto mejora cada caso depende de la intensidad laboral de la operación: la recomendación es correrlos con números propios, no darlos por buenos. 2027 es el año para presupuestar productividad con la misma seriedad con que se presupuesta nómina.
3.2 Materias primas locales: El Niño es un supuesto, no una sorpresa
La inflación de alimentos corre al 6,8% anual (junio) y los regulados al 5,9%, con presión reconocida en tarifas de energía y gas. Y el Banco de la República ya puso sobre la mesa el riesgo interno que más le debe importar a un comprador de insumos: un fenómeno de El Niño fuerte que presione adicionalmente los precios de energía y alimentos.
La respuesta presupuestal es de calendario: cierre temprano — idealmente en el último trimestre de 2026 — los contratos anuales de suministro agrícola y de energía, antes de que un El Niño materializado se traslade a tarifas y a precios spot. Negocie indexaciones con techo, evalúe inventarios estratégicos selectivos en los insumos agro de mayor exposición climática, y si su consumo eléctrico es relevante, explore contratos a plazo o autogeneración: es la misma decisión que cubre el riesgo de costo y el riesgo de confiabilidad.
3.3 Insumos importados: el dólar más barato en siete años es una ventana, no un supuesto
El peso es la historia financiera del año: acumula una apreciación superior al 16% en lo corrido de 2026, la TRM ronda los $3.140 y a finales de julio tocó $3.132, su nivel más bajo desde abril de 2019. Parte es entorno externo favorable a emergentes y términos de intercambio que crecen 13% este año por petróleo, carbón y oro, según el Emisor; parte es tasa de interés en pesos de dos dígitos atrayendo flujos.
La disciplina consiste en separar dos usos de ese dato. Como supuesto de presupuesto, el spot no sirve: las proyecciones de cierre de 2026 de las casas de análisis están entre $3.400 y $3.650, el propio Banco de la República anunció un programa de compra de hasta USD 4.000 millones de reservas que pone un piso suave a la baja, y los términos de intercambio se moderarían 4,6% en 2027. Presupueste con una banda conservadora anclada en esas proyecciones — no en el dólar de hoy — y corra sensibilidades de ±$200–$300 sobre su flujo importador y su deuda en dólares.
Como ventana de tesorería, en cambio, el spot es oro: es el momento de tomar forwards o collars a 6–18 meses sobre el flujo importador de 2027 a niveles que no se conseguían en siete años, de adelantar compras de insumos importados de alta rotación, y de prepagar o cubrir deuda en dólares que no tenga cobertura natural de ingresos. Pocas veces la diferencia entre presupuestar bien y cubrir bien vale tantos puntos de margen como este semestre.
4. Intereses: presupueste la plata cara y alégrese si baja
La secuencia de 2026 fue de endurecimiento: el Emisor subió 100 puntos básicos en marzo (a 11,25%) y 75 más en junio (a 12%), y en julio mantuvo la tasa en 12% en una votación dividida 4–3. La encuesta de analistas del propio Banco espera que la tasa cierre 2026 en torno a 12,5% y que los recortes empiecen de forma gradual desde enero de 2027, para terminar ese año entre 10,25% y 10,75%. El trasfondo: la inflación repuntó a 6,1% anual en junio y el equipo técnico solo la ve entrando al rango de tolerancia hacia finales de 2027, con retorno a la meta del 3% durante 2028. El Gobierno, además, ha colocado TES a tasas del 12%, lo que marca el piso soberano sobre el cual se construyen los spreads corporativos.
La traducción presupuestal es directa: aunque la dirección de 2027 es a la baja, el costo promedio de la deuda indexada a IBR seguirá siendo de dos dígitos durante buena parte del año. Cuatro decisiones se desprenden de eso. Primera, laddering: no fije toda su deuda a las tasas de hoy ni apueste todo a variable; estructure tramos con ventanas de refinanciación en el segundo semestre de 2027 y en 2028, cuando el ciclo de recortes debería estar maduro. Segunda, convierta el capital de trabajo en una línea del P&G con dueño: con plata al 12%+, cada día de cartera y de inventario tiene un costo medible — el presupuesto 2027 debería traer metas de días, no solo de saldos, y la aritmética de confirming y factoring frente al sobregiro merece revisarse con números frescos. Tercera, corra la sensibilidad estándar de ±200 puntos básicos sobre deuda neta: ese es hoy el rango realista de error del consenso. Cuarta — y esta es la buena noticia para las tesorerías con caja — el carry en pesos es históricamente atractivo: rendimientos de dos dígitos contra una inflación esperada de 5% en 2027 dejan un retorno real amplio mientras espera el momento de invertir.
5. Capex: 2027 es el año de alistar la empresa para 2028–2029
Aquí conviene levantar la mirada del año fiscal y armar la tesis completa, porque es genuinamente constructiva. Si el consenso se cumple, 2028 llega con inflación en la meta del 3%, tasas de interés normalizándose tras dos años de recortes, reglas tributarias definidas (ver calendario abajo), un gobierno con horizonte a 2030 y un nuevo ciclo de gobiernos locales arrancando gasto. Ese es el escenario que el presupuesto 2027 debe preparar: la empresa que llegue a 2028 con capacidad instalada, balance escalonado, coberturas tomadas y estructura de turnos ya adaptada a la ley laboral plena, captura el ciclo. La que llegue a improvisarlo, lo persigue. El dato de que la inversión en maquinaria y equipo ya se está acelerando, según el Informe de Política Monetaria de julio, dice algo incómodo y útil: la ventana ya la están usando otros.
La ejecución tiene una tensión interesante que se resuelve por partes: el dólar barato está hoy, la financiación barata estará mañana. La respuesta no es esperar, es separar la decisión de compra de la decisión de financiación: cierre y cubra hoy la porción importada del capex (forward sobre el componente USD, o compra anticipada del equipo), y financie con estructuras que se puedan refinanciar en el descenso — leasing con opciones, tramos cortos con term-out previsto para el segundo semestre de 2027 o 2028. Para los proyectos grandes e irreversibles, use stage-gates: comprometa en 2027 las fases reversibles (ingeniería, lotes, anticipos recuperables) y condicione el cierre financiero de las fases mayores a la regla tributaria que salga del Congreso este semestre, que definirá depreciaciones, descuentos y el tratamiento de la inversión. Y en la evaluación, corra las TIR con supuestos de salida 2028–2029 — inflación de 3%–4% y un costo de capital estructuralmente menor al de 2025–2026 — porque valorar proyectos de década con la tasa de descuento del peor momento del ciclo es la forma más silenciosa de subinvertir.
Una categoría merece mención propia: eficiencia energética y autogeneración. Con tarifas presionadas, El Niño en el radar y paybacks que mejoran con cada ajuste tarifario, es de los pocos capex que cubre simultáneamente un riesgo de costo, un riesgo operativo y una historia de sostenibilidad ante clientes y bancos.
6. La agenda del semestre: fechas que mueven su presupuesto
- Agosto: el DANE publica el IPC de julio, primer dato de inflación del semestre y referencia para calibrar el supuesto de indexación.
- Septiembre: el nuevo gobierno radicará su reforma tributaria, tras pedir el archivo del proyecto de $21,9 billones que dejó radicado el gobierno saliente. El ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, ha hablado de un plan de ajuste administrativo previo y de simplificar el sistema. Con el CARF proyectando un déficit de 7,4% del PIB para 2026 e intereses de deuda cercanos a $98 billones en 2027, algún ajuste fiscal vendrá por una vía u otra: presupueste 2027 con las reglas vigentes, agregue un escenario con la reforma cuando haya texto, y congele las decisiones tributarias irreversibles hasta el cuarto trimestre.
- Octubre–noviembre: su ciclo interno de presupuesto, con estos supuestos sobre la mesa y actualizados con los datos de los meses corridos.
- Diciembre: negociación del salario mínimo 2027 — la última pieza. Deje el presupuesto parametrizado para actualizar el escenario laboral en 48 horas cuando salga el decreto.
- 1 de julio de 2027: recargo dominical y festivo al 100%. Ya debe estar costeado en su segundo semestre.
Tabla de supuestos sugeridos
| Variable | 2026 (observado / esperado) | Supuesto base 2027 | Escenario de estrés | Fuente / naturaleza |
|---|---|---|---|---|
| PIB real | 2,5% (Banrep) | 2,0%–2,5% | 1,5% | Rango de casas de análisis (1,8%–2,8%) |
| Crecimiento nominal de la economía | ~8,5% | ~7,5%–8% | ~6,5% | Cálculo: real + deflactor |
| Inflación fin de año | 6,5%–6,6% | 4,5%–5,0% | 5,5%–6,0% | Encuesta de analistas Banrep / IPM |
| IPC para indexar contratos 2027 (dic-26) | — | ~6,5% | 7,0% | Encuesta de analistas Banrep |
| Tasa Banrep fin de año | 12,0%–12,5% | 10,25%–10,75% | 11,5% (recortes tardíos) | Encuesta Banrep / casas |
| TRM de planeación | Cierre esperado: $3.400–$3.650 | Banda $3.400–$3.700, sensibilidad ±$250 | $3.900 | Proyecciones de cierre 2026; el punto 2027 lo fija cada empresa con su banco |
| Salario mínimo 2027 | +23,7% en 2026 (hecho) | +7,5%–9% (escenario técnico) | +11%–12% | Construcción metodológica, no pronóstico |
| Recargo dominical/festivo | 90% desde 1-jul-26 | 100% desde 1-jul-27 | — | Ley 2466 de 2025 (hecho, no supuesto) |
| Jornada máxima | 42 h desde 15-jul-26 | 42 h (año completo) | — | Ley 2101 de 2021 (hecho) |
Las filas marcadas como “hecho” no son supuestos: son ley vigente con fecha. Las marcadas como construcción metodológica deben ajustarse al apetito de riesgo de cada compañía.
Cierre: presupuestar contra un calendario
Durante años, los equipos financieros colombianos armaron presupuestos contra la incertidumbre: elecciones abiertas, reformas sin texto, reglas laborales en debate. El presupuesto 2027 se arma contra un calendario: las reglas laborales tienen fecha exacta, la senda de tasas tiene consenso publicado, el dólar ofrece una ventana medible y la demanda — con el desempleo más bajo para un junio en casi una década y salarios reales creciendo — está comprando. Los riesgos existen y quedaron nombrados aquí: El Niño, la reforma de septiembre, el mínimo de diciembre, un déficit fiscal que exigirá ajuste. Pero todos tienen fecha, mecanismo de cobertura o escenario. Un presupuesto 2027 bien construido no es un ejercicio defensivo: es el plan con el que su empresa llega primero al ciclo 2028–2029.
¿Cómo se aterriza esto en su industria? Publicamos la versión aplicada, con los benchmarks de los estados financieros oficiales del sector: Alimentos y Bebidas y Químicos y derivados.
Fuentes: DANE (PIB I-trim 2026, IPC junio 2026, mercado laboral junio 2026), Banco de la República (decisiones de junta marzo–julio 2026, Informe de Política Monetaria de julio 2026, Encuesta Mensual de Expectativas de Analistas), Decretos 1469/1470 de 2025 y 0159 de 2026 (salario mínimo), Ley 2466 de 2025 (reforma laboral), Ley 2101 de 2021 (jornada), CARF, Ministerio de Hacienda y declaraciones públicas del equipo económico, proyecciones de casas de análisis (BBVA Research, Banco de Occidente, Corficolombiana, Grupo Cibest).